Me temblaban las piernas, las manos y hasta las pestañas. Y noté cómo se me aceleraba el corazón. Podía oírse a kilómetros de allí, de aquel lugar en el que sólo estábamos él y yo... Nos acompañaba la luz de la Luna que dejaba entrever tenuemente el rubor de mis mejillas y el reflejo de sus ojos.
Sentía mi respiración entrecortada, sus labios rozando los míos. Quizás fue ahí, en ese preciso instante y en aquel extraño lugar en el que me di cuenta de que la vida cambia y estaba cambiando, de que pasa y estaba pasando y que entre mis absurdos pensamientos había estado intentando ocultar un sentimiento que no debería haber ocultado. Sí, estoy enamorada y me asusta decirlo. En cambio, me asusta el simple hecho de pensar que hay alguien que podría romper tu corazón en tan solo cuestión de segundos. Me asusta la sensación de necesitar a alguien y no poder tenerlo a tu lado. Pero esa sensación de miedo no es comparable a lo que siento cuando estoy con él. Ya no siento frío ni dolor. Cuando me abraza, siento que el resto del mundo debería desaparecer. Porque solo las estrellas son espectadores de esta historia, y deseo que, como tantas, no termine desapareciendo...
Espero que cada lágrima, cada minuto perdido, cada sonrisa o cada gesto hayan merecido la pena, porque ahora sí sé que sin él, nada va a volver a ser lo mismo...
Probablemente, no lo leerás, pero entiende que hay
veces en las que necesito recordarme a mí misma
y al resto del mundo cuál es la razón de mi
vida. Te quiero(L)
